DECIMOS QUE ESTAMOS EN EL TRABAJO
Decimos que estamos “en el trabajo psicológico». ¿Que
significa esto?
El trabajo es una corriente especial sostenida por una energía
que sólo puede ser tocada por un hombre unido, entero.
Es una corriente especial de energía de
pensamiento, de sentimiento, de acción.
Su vida depende de los individuos que se incorporan a
ella; ellos son, cada uno y todos juntos, responsables de lo que le da
calidad, lucidez.
Un trabajo juntos, una cooperación, son necesarios para
producir algo: como una cadena de seres que buscan ser más conscientes, y que, con sus
esfuerzos, se ayudan unos a otros.
Al integrarse a la cadena, cada persona tiene que encontrar su
lugar, un lugar que es determinado por su utilidad.
Entonces, por sus actitudes y sus acciones, o mantiene y
vivifica la cadena en el lugar donde le corresponde ser un eslabón, o
cae y deja de participar en ella.
La fuerza de la vida está siempre aquí con su acción
continua sobre mí.
La fuerza superior está también aquí, pero no estoy listo
para recibirla.
Es dificil para uno solo hacer siempre el esfuerzo
necesario para acelerar las vibraciones de los centros de manera
que las funciones también se aceleren.
Esta es la razon por la cual se necesita un grupo.
La vida de trabajo en común es necesaria.
La vida que surge de esa vibración acelerada común es
una ayuda poderosa, un centro de atracción capaz de estremecer, al
aportar un choque necesario.
La concentración de un cierto número de seres orientados
hacia un plano superior constituye un poderoso imán
para todos los que se acercan a él.
Son atraídos, en el mismo movimiento, hacia su orbita o
son expulsados como inútiles e inadecuados.
Esta es la fuerza de los monasterios y de
las iglesias, de los templos y lugares sagrados.
Mientras más consciente es la concentración, mayor es la fuerza de
atracción.
Pero, en un grupo, como en uno mismo, los elementos que
participan en esta concentración deben ser de una calidad que se
equilibre.
De otra manera, el fuego central y la densidad serán débiles
y el choque unificador no dará una resonancia suficientemente alta.
Cada paso que damos en nombre del Trabajo añade o elimina
una posibilidad para la obra.
Querer estar relacionado con el Trabajo significa estar
relacionado con aquellos que se sienten responsables frente a él.
Esa relación conlleva una obligación.
El primer paso hacia un mejor vínculo es reconocer que no hay
una relación consciente entre nosotros y que debemos ir hacia ella.
Si no podemos llegar a relacionarnos de manera
consciente, no habrá Trabajo en absoluto.
Cada paso que damos ahora será como un granito de arena que se
agrega a la relación.
Sin esto, iremos en la dirección opuesta.
Hasta ahora hemos recibido los frutos del trabajo
y la energía de quienes nos antecedieron.
Ahora la vida del Trabajo depende de nosotros.
El Trabajo no vivirá sin nosotros.
Debemos compartir la responsabilidad.
Esto requiere un compromiso total con toda nuestra
inteligencia y buena voluntad.
El Trabajo podría desempeñar su papel en el mundo de hoy
si comprendiéramos la manera, la forma adecuada que corresponde con la situación actual
del mundo.
Encontraremos resistencia, oposición interior y
exterior, pero necesitaremos de esa resistencia.
Ella puede ayudarnos a encontrar nuestro lugar,
nuestra responsabilidad, por momentos en acuerdo, por momentos sin relación alguna.
Hay dos movimientos de los que depende todo: un movimiento esencial
en un cierto número de personas, un movimiento creativo dentro de uno mismo, que abre
las posibilidades de una acción nueva; y otro movimiento que crea un área de
intercambio, un área de relación con un número mayor de personas.
La fuerza y la calidad de la corriente que llamamos el
Trabajo dependerá de lo que pueda ser vivido y de lo que pueda ser
recibido.
jeanne de salzmann
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