¿PUEDE CAMBIAR EL SER?
La
vida ordinaria está sometida a la ley del círculo de las influencias mecánicas.
El
camino del desarrollo del ser se opone a la vida de todos los días.
Está
basado en otros principios, sometido a otras leyes.
Ese
es
el secreto de su poder y su sentido.
Sin
la ayuda de un camino, de una influencia de otro orden, no es posible ningún
cambio de ser.
El
Cuarto Camino es un camino de la comprensión.
El
centro magnético que lleva a un hombre al Cuarto Camino es diferente del centro
magnético
que lo Ileva hacia un monasterio, una escuela de yoga o un ashram.
Ese
camino pide otro tipo de iniciativa.
Exige
una mente y
un discernimiento amplios, es decir, la capacidad para distinguir en sí mismo lo que es
mecánico de lo que es consciente.
Requiere
el despertar
de otra inteligencia.
Lo
que puede ser alcanzado no depende de la obediencia sino de la comprensión.
El
conocimiento resultante es proporcional al estado del despertar, de la
comprensión.
El
Cuarto Camino comienza a partir de la idea de los diferentes niveles de ser.
Pero
¿qué es el ser?
El
nivel de ser está determinado por lo que entra en la Presencia en un momento dado; es decir,
por el número
de centros que participa y la relación consciente entre ellos.
El
nivel
de ser determina todo en nuestra vida, incluyendo nuestra comprensión.
Mi
ser actual no está unido.
Está
disperso y por tanto sin conciencia.
¿Puede
cambiar el ser?
¿Puede
mi ser volverse diferente de lo que es hoy en dia?
Es
aquí donde comienza la idea de la evolución, del trabajo.
El
primer cambio está en reconocer que mediante un cierto esfuerzo puedo experimentar un momento de Presencia
más completo.
Entonces
me daré cuenta de que la mínima diferencia en el nivel de ser abre nuevas
posibilidades de conocer y de actuar.
Mi
ser es lo que yo soy.
Si
no me conozco tal como soy, no conozco mi ser tal como él es ahora.
No
creo que tenga la necesidad de pasar por este conocimiento.
Pero
a menos que adquiera toda la comprensión posible en el nivel donde estoy,
no podré recibir más, no podré comprender más.
Al
mismo tiempo, debo reconocer que la comprensión sólo cambia poco a poco.
Un
momento de nueva comprensión aporta un cierto conocimiento, pero ese conocimiento
es insuficiente para transformar mi ser.
Me
permite
ver que en mi estado actual de ser soy incapaz de recibir más y solamente puedo tener en
cuenta el paso siguiente, el más inmediato.
Por
ejemplo,
si me doy cuenta de que estoy disperso y no unido, es ese el paso sobre el que tengo que
trabajar.
Sólo
cuando haya comprendido realmente ese paso, me será posible, en un estado de recogimiento,
ver el siguiente paso hacia el sentimiento de toda mi Presencia.
El
cambio de ser se hace a través de la transformación.
En
la analogía de
Gurdjieff, la mezcla de polvos metálicos puede transformarse en un compuesto químico
mediante un proceso de fusión.
Para ello, se requiere una clase especial de fuego: el calor
producido por la “fricción” que resulta de la lucha interior entre el
“si” y el “no”.
La
composición química que se obtiene corresponde al segundo cuerpo, a la formación de un yo entero e indivisible que
es “individual” en el sentido de que puede resistir a las influencias
exteriores y vivir su propia vida.
Ese
compuesto químico puede entonces, mediante un cierto trabajo, sufrir otro cambio.
El
Cuarto Camino es para vivirlo, para experimentarlo, no simplemente para pensarlo y
creerlo.
Las
ideas que nos aporta Gurdjieff contienen un conocimiento de un nivel superior que debemos
vivir para poder
comprender.
Pero
ese conocimiento está cifrado, encriptado, tiene un código.
Eso
significa que una persona que hable sobre el trabajo o trate de transmitir ese
conocimiento puede no saber realmente lo que dice.
A
menos que seamos capaces de vivir las ideas y descifrar su código, ese conocimiento
resultará siempre deformado.
Será
utilizado para
otros fines y provocará resultados contrarios a su sentido original.
La
exigencia de vivir la enseñanza requiere un respeto por sus formas.
Pero
uno no debe temer cambiar algunas de esas formas cuando una comprensión más
exacta nos lo indique.
Ella
nos pide también una cierta actitud hacia las enseñanzas tradicionales.
No
deberíamos permitir que una falsa complacencia cierre nuestras mentes a otras vías.
En
verdad, podemos encontrar numerosos puntos en común con ellas.
Hoy
por hoy no traten de hacer comparaciones; algún día tal vez será necesario, pero primero
entremos en la experiencia del camino que nos ha sido transmitido.
Los
temas generales son una cosa, las etapas del camino a seguir son otra.
No
juzguen con su mente antes de que la intuición, que está en el corazón de la experiencia, les
aporte un conocimiento.
Aproximarse
a una enseñanza diferente de la suya es algo serio, sobre todo si uno se
somete a ciertas disciplinas, y eso tendría el riesgo de provocar efectos
contrarios a los que buscamos en nuestro trabajo.
La
cristalización en uno de ciertos elementos antes de haber sido preparado para ello es
peligrosa, porque el resultado obtenido no proviene de una comprensión y no
permite tener la libertad de ir más lejos.
jeanne de salzmann
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