ÉSTA PRESENCIA
INMATERIAL EN MÍ
¿Qué
es lo que en nosotros corresponde a lo que es la vida orgánica para la Tierra?
Los
órganos de percepción especial, las partes superiores de los centros, reciben una impresión directa de
una energía más
fina.
Es
una percepción que va más allá de la función mecánica, a través una función más
consciente.
Esto
requiere la formación de una red que mantiene en sus mallas una sustancia que sería la sustancia del segundo cuerpo.
Para
recibir las influencias y transmitirlas, tengo que sentir mi Presencia como un segundo cuerpo.
Necesito
acumular
los elementos activos que comienzan a vivir su propia vida, a crear otra naturaleza
dentro del cuerpo físico, un mundo dentro del otro, con sus propias
experiencias.
Yo
estoy aquí.
No
me veo realmente.
Y
siento la necesidad de verme.
Mi
cuerpo necesita abrirse a una fuerza a la que está cerrado, una fuerza que viene de
arriba, de un poco más arriba de mi cabeza.
Mi
pensamiento no me permite abrirme a ella, mi cuerpo tampoco.
Veo
que mi cuerpo necesita de un estado consciente, de un estado de unidad absoluta.
Él
toma una posicion muy recta y soy consciente de él con la misma fuerza en todas sus partes.
Ya
no es el cuerpo lo que importa; es la fuerza que lo llena.
Ella
tiene una intensidad mayor que él, si él la deja actuar.
Ella
viene de más arriba de mi cabeza y lo atraviesa si no hay ninguna tensión.
Pasa
a lo largo de toda la espalda, entre las dos piernas, sube por el vientre, el pecho y la cabeza.
Es
una fuerza que tiene su movimiento propio y que necesita vivir en mí.
Siento
entonces que se opera un movimiento de relación.
No
soy yo quien lo hace, pero siento la necesidad de dejar libre el lugar para que él pueda operar.
Él
se refuerza, se vuelve más rápido, y siento una transformación en mí.
Es,
en verdad, la presencia en mí de una energía que tiene su vida propia.
Mi
cuerpo se tranquiliza para dejar pasar la energía del cerebro y unirse a él.
Esa
unión crea una fuerza nueva, una energía más intensa, más inteligente.
Esto
forma como un cuerpo interior que se deshace tan pronto la relación se deshace.
Nuestro
trabajo
consiste en producir esa relación y en estar despiertos a lo que pueda sostenerla.
Para
reconocer la verdad de esta Presencia inmaterial que está en mí, necesito estar
disponible para ella de una manera completa, total.
Comienzo
a sentir bien esta Presencia casi como otro cuerpo en mi cuerpo, que tiene sus
propias funciones.
No
trato de imaginármelo, pero no rechazo esa impresión cuando viene a mí.
Siento
que ese cuerpo
toma forma como contenido por el primero y, sin embargo, tal vez voy a sentir que
se produce una dilatación, una expansión, y me parece entonces que es él quien contiene al primer
cuerpo.
Ese
otro
cuerpo tiene un pensamiento propio; no un pensamiento asociativo, sino una visión.
La
visión está allí como una propiedad del cuerpo.
Todas
las palabras, las imagenes, las ideas, estan cerca y aparecen, pero como contenidas en
la visión.
Las
palabras no son de su naturaleza.
La
visión no se deja Ilevar por las palabras y ellas tampoco se dejan llevar por la
visión.
No
hay tensión.
Ese
otro cuerpo tiene un sentimiento; no emociones, sino un poder de relación, un
poder de amar.
Las
emociones están cerca, están listas para aparecer, pero están contenidas en ese
sentimiento.
Las
emociones no son de su naturaleza.
La
visión no se deja llevar por las emociones y ellas tampoco se dejan llevar por la visión.
Puedo
sentir la Presencia de esta manera mientras el eje de mis fuerzas no sea destruido, mientras el centro
de gravedad sea mantenido.
La
sensación justa me da la clave.
Es
una sensación que obedece a esa Presencia cuya ley quisiera
sentir.
Una
sensación que tiene una calidad tan fina que es como el nacimiento del ser.
Ese
segundo
cuerpo es «yo» en relación con el primero.
jeanne de salzmann
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