domingo, 27 de septiembre de 2015

SÓLO CON UNA PRESENCIA QUE SEA ESTABLE

SÓLO CON UNA PRESENCIA QUE SEA ESTABLE

Nosotros no vamos a “hacer” Movimientos.

Vamos a tratar de comprender el movimiento.

¿Qué es el movimiento para usted?

¿Cómo se pone usted en movimiento?

¿De dónde vienen nuestros movimientos?

Entendemos el movimiento de una manera estática, una posición seguida por otra.

Sólo vemos el resultado del movimiento, sin ser capaces de seguirlo.

Nunca sentimos el movimiento.

Vemos posiciones, imagenes, y comenzamos a movernos en esa dirección, pero el movimiento es mecánico.

Y nuestra energía es llevada sin que sepamos como, de manera que seguimos totalmente dirigidos por nuestro automatismo.

Y cada posición se toma por separado, en lugar de pasar de una a la otra como las notas musicales.

Sin embargo, lo que somos es energía en movimiento, un movimiento continuo que nunca se detiene.

Necesitamos sentir la energía y seguir el movimiento, dejándolo fluir sin que el pensamiento intervenga de ninguna manera.

Es lo más difícil y al mismo tiempo lo más importante de comprender

Esa energía es como una Presencia que no debe irse.

Entonces, el movimiento está siendo hecho bajo una visión.

Aún es automático, pero la visión tiene una acción; el movimiento es más libre.

Antes de comenzar cualquier Movimiento, tengo que encontrar un estado en el cual haya una relación entre la cabeza y el cuerpo.

El sentimiento viene por si mismo.

El movimiento es una expresión de ese estado.

Sin ese estado, ¿de dónde vendría mi movimiento?

Al principio, trato de abrirme a una energía que viene de un lugar un poco más arriba de mi cabeza y que entra en mí.

Esto permite una conciencia que yo, de otra manera, no conocería.

Necesito conservarla en mí mientras, al mismo tiempo, mi cuerpo está en movimiento.

Los dos necesitan estar absolutamente juntos.

Esa energía es más importante que cualquier otra cosa.

Estoy en movimiento, pero la energía permanece igual y es más fuerte que el movimiento.

Para permanecer relacionado con esa energía, necesito mantener un ritmo de una cierta intensidad y fuerza.

Yo estoy “en un ritmo”: ¿qué significa esto?

No significa que una parte está en un ritmo y otra en otro, o que yo tomo una posición en el ritmo pero no la siguiente.

La energía es la misma en todas partes.

No aceptamos que no hay relación entre el pensamiento y el cuerpo.

El pensamiento se vuelve y se va en su propia dirección.

El cuerpo no se interesa y espera que algo le sea pedido.

Para que una relación aparezca debe haber un movimiento del uno hacia el otro.

La relación crea una nueva energía, que necesita llegar a ser una Presencia que sea estable, llegar a ser un segundo cuerpo.

El trabajo tiene diferentes etapas, pero por ahora todo el trabajo consiste en esto, aunque habrá otra etapa después de que el segundo cuerpo haya sido formado.

Para que haya esta relación, necesito desarrollar una atención que ahora no tengo, una atención voluntaria.

Si yo quiero, yo puedo; si verdaderamente quiero.

Cuando ésta atención, ésta visión, sean desarrolladas, mi cuerpo obedecerá, porque sentirá una fuerza que lo sobrepasa y que aportará algo mucho mayor.

El esfuerzo de relación entre los centros que requieren los Movimientos aporta la energía necesaria para la formación de los cuerpos superiores.

Los Movimientos proporcionan, entonces, el elemento de choque de la manera correcta.

Es esto lo que puede permitirnos atravesar el intervalo entre «si» y «do», que de otra manera nunca podría ser atravesado.


Sólo si tenemos una Presencia que sea estable, un segundo cuerpo, seremos capaces realmente de hacer los Movimientos según su propósito original.

jeanne de salzmann

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