UN EJERCICIO PARA
ABRIRSE
Hay
un ejercicio que Gurdjieff consideraba muy importante para abrirse a un estado
diferente de ser, de nuestro ser.
No
se puede realizar
sin prepararse para ello.
No
estoy preparado hasta que sienta verdaderamente la necesidad.
Me
gusta mi cuerpo y haría todo lo necesario para salvarlo, para que esté confortable,
para alimentarlo, para adelantarme a sus deseos.
No
me doy cuenta todavía hasta qué punto estoy apegado a él.
También
me gusta mi pensamiento, mi mente, y haría muchas cosas para resguardar su
continuidad.
No
veo hasta qué punto esto es importante y forma parte de la idea que tengo de mí.
Sin
embargo, sólo puedo conocer mi naturaleza real a través del sentimiento, un sentimiento de participación, de
comunicación, de comunión.
No
es nuestro cuerpo o nuestra mente, aunque cada uno desempeña allí su papel, sino nuestro sentimiento el
que está en juego en la posibilidad inmediata de conocer lo que somos.
Mi
trabajo me ha permitido reconocer y sentir una Presencia en mí.
Tengo
miedo de no saber como estar frente a ella.
Siento
que esto me
plantea una pregunta, una pregunta que no asumo.
No
se que actitud
adoptar.
No
puedo saberlo de antemano; es la pregunta misma la que puede mostrarme el camino.
Este
ejercicio comienza con la conciencia de que estoy aquí.
Se
pronuncia
mentalmente «Señor, ten piedad» con la sensación sucesiva de los cuatro miembros:
el brazo derecho, la pierna derecha, la pierna izquierda, el brazo izquierdo.
Se
realiza tres veces y se descansa durante una o dos respiraciones.
Entonces
respiro conscientemente: con «Yo» se toman los elementos activos del aire y se los mezcla con el resultado obtenido en los
cuatro miembros, y con «Soy» se exhala y se vierte esto hacia la región sexual.
Repito
este segundo paso tres veces.
Se
retoma entonces este resultado acumulado en la región sexual al inspirar con «Yo»
y se lo vierte en la columna vertebral al exhalar con «Soy».
Se
recomienza de nuevo el llenado de los cuatro
miembros, se mezcla de nuevo con los
elementos activos del aire, se recarga
la región sexual.
Este
resultado es ahora enviado hacia el plexo solar.
La
misma cosa para llenar la cabeza.
Se
siente ahora bien toda la Presencia «Yo Soy».
Después
se nutre esa Presencia tomando los elementos activos del aire al inhalar desde los
centros y enviándolos hacia las piernas y el abdomen; entonces sucesivamente el pecho, el brazo
derecho, el brazo izquierdo y la cabeza.
Ahora realizo un acto interior de compromiso: «Yo quiero ser.
Yo quiero y puedo ser. Yo me comprometo a realizar todos los actos
necesarios para que éste estado dure un cierto tiempo y para que se cristalice
en mí este resultado para ser. Yo lo haré todo para ser.»
jeanne de salzmann
No hay comentarios:
Publicar un comentario