UNA NUEVA MANERA DE FUNCIONAR
El estado de mi ser hoy en día está condicionado por mi
manera de pensar, de sentir y de experimentar, que toman toda mi
atención y me limitan a una parte estrecha de mí mismo.
Para salir de esos límites hace falta que
aparezca en mí una nueva forma de funcionar.
Hace falta que yo descubra la ineficacia, la insuficiencia, de
mi pensamiento y de mis emociones como medios para acercarme a mi
verdadera naturaleza.
El funcionamiento automático de mi pensamiento y de mis emociones se
interpone entre el mundo tal cual es, lo que soy realmente, y la percepción que
tengo de ello.
El estado en que vivo no tiene ni orden, ni visión, ni meta.
Estoy aquí sin saber por qué, sin saber a lo que
sirvo.
Cada una de mis funciones responde a las impresiones
desde su punto de vista, como si estuviera sola, con lo que sabe.
Pero ellas no pueden percibir la realidad
separadamente, porque ésta posee una energía de una calidad muy superior.
Su fuerza es demasiado pasiva.
Para la comprensión contenida en la luz de la conciencia,
las funciones deben armonizarse entre sí y estar unidas en un mismo
movimiento de disponibilidad.
Si se crea una distancia entre ellas, la meta común se pierde y la
función ciega actúa según su costumbre.
Lo primero que hay que comprender es, entonces,
esa disponibilidad de mi pensamiento, de mi cuerpo y de mi sentimiento para recibir
juntos, al mismo tiempo, una impresión que no podrían conocer de
antemano.
Todo lo que conocen no es la percepción inmediata de lo
que está ahí, ahora, cuando se callan.
Y es muy necesario pasar por esa decepción de ver que su
intervención, en la que siempre creo, sólo aporta imagenes conocidas
en lugar de una experiencia directa.
Empiezo, tal vez, a vislumbrar por qué ésta
enseñanza le da tal importancia al hecho de que nuestros centros trabajan sin
ninguna relación entre si.
Mientras no se haga una relación, no puedo ir más allá de mi
estado de conciencia habitual.
¿Se puede hacer esta relación?
¿Siento como un hecho, de una manera real, que
falta una relación?
¿Siento en el momento mismo esa falta de
inteligencia para conocer mi verdad y la verdad de lo que está frente a mí?
¿Me veo retenido en palabras, ideas o emociones, lleno de dudas, de
creencias y de miedos?
Necesito darme cuenta por experiencia de lo
que significa esa falta de relación entre mis centros.
Tengo, de hecho, una cierta sensación de mí y mi
pensamiento está sobre ella.
Pero a veces la sensación es la que resulta más fuerte; a
veces
es el pensamiento.
No me siento uno.
Esa armonización de mis centros de energía y de su
funcionamiento no puede ser forzada.
Es necesaria una tranquilización, un soltar de su
movimiento, para que un equilibrio de energía pueda hacerse entre ellos.
Pero falta algo.
Me siento siempre demasiado pasivo.
Entonces aparece en mí la necesidad de una energía, una
atención, que quede libre, que no se fije sobre nada.
Una energía que contenga todo y no rechace
nada, no pida nada y no tome partido por una cosa en contra de otra.
No tendría entonces avidez y sería de una sinceridad cada vez mayor
en la necesidad de ser libre para conocer.
jeanne de salzmann
No hay comentarios:
Publicar un comentario